Todas las inversiones conllevan riesgo y las acciones no son una excepción. Entre los principales riesgos que debes tener en cuenta se incluyen:
- Riesgo de mercado: el valor de tu inversión puede bajar o subir, en función de las condiciones generales del mercado. Podrías perder parte o la totalidad del capital invertido.
- Riesgo específico de la empresa: como tu inversión depende de una sola empresa, sus resultados, las decisiones de la dirección, su posición competitiva o su insolvencia pueden reducir considerablemente el valor de tu inversión, incluso hasta cero en el peor de los casos.
- Riesgo de concentración: mantener solo unas pocas acciones individuales deja tu cartera expuesta a un número reducido de empresas. Distribuir las inversiones entre más empresas, sectores y regiones reduce este riesgo.
- Riesgo cambiario: muchos instrumentos están expuestos económicamente a una divisa distinta del euro (por ejemplo, las acciones estadounidenses), aunque los compres y vendas en euros en esta plataforma. Las variaciones del tipo de cambio entre el euro y esa divisa afectarán a tus rendimientos, independientemente del precio del propio instrumento.
- Riesgos relacionados con la liquidez: en condiciones de mercado inusuales o en el caso de acciones con menores volúmenes de negociación, puede resultar más difícil comprar o vender al precio que esperas.
- Riesgo de acciones corporativas: acontecimientos como la exclusión de cotización, la insolvencia o una fusión en condiciones desfavorables pueden afectar al valor o la liquidez de tu inversión. Mintos procesa estos eventos en tu nombre, pero no puede modificar las condiciones que establece una empresa.
Las acciones son instrumentos financieros regulados, pero esto no elimina el riesgo de mercado ni el riesgo específico de la empresa. Invierte siempre en línea con tus objetivos financieros, tu tolerancia al riesgo y tu horizonte temporal, y solo invierte dinero que puedas permitirte perder.