Todas las inversiones conllevan riesgo y los ETF no son una excepción. Entre los riesgos principales que debes tener en cuenta se incluyen:
- Riesgo de mercado: el valor de tu inversión en ETF puede bajar o subir, en función del rendimiento de los activos subyacentes. Podrías perder parte o la totalidad del capital invertido.
- Riesgo de concentración: si inviertes en un único ETF centrado en un sector o región específicos, tu cartera puede estar más expuesta a caídas en esa área en comparación con una cartera ampliamente diversificada.
- Riesgo cambiario: si el ETF tiene activos denominados en una divisa distinta del euro, las fluctuaciones en el tipo de cambio pueden afectar a tus rendimientos.
- Riesgos relacionados con la liquidez: en condiciones de mercado inusuales, puede resultar más difícil comprar o vender participaciones de ETF al precio que esperas.
- Error de seguimiento: un ETF puede no replicar de forma perfecta el rendimiento de su índice de referencia debido a los costes, las diferencias de sincronización u otros factores.
Los ETF son instrumentos financieros regulados y proporcionan un nivel de transparencia y protección al inversor que no siempre está disponible en otros tipos de inversión. Sin embargo, no eliminan el riesgo de mercado. Invierte siempre en línea con tus objetivos financieros, tu tolerancia al riesgo y tu horizonte temporal, y solo invierte dinero que puedas permitirte perder.
Consulta la declaración de riesgos para obtener más información.